9 Maneras de convertirse en optimista @marcandangel.com

He decidido empezar este año 2014 con la públicación en Castellano de este artículo acerca del optimismo, obra de Angel Chernoff, supongo que en algún tipo de impulso irracional de buenos propósitos de esos que se hacen con el año nuevo.

Aunque al igual que muchos otros textos de este tipo, esos que podríamos denominar “textos de autoayuda”, tiene un regusto algo religioso (casi evangélico), he de reconocer que éste me ha generado especial simpatía y he decidido traducirlo al castellano. Podéis encontrar el original en www.marcandangel.com.

Os dejo con el texto traducido:

9 Maneras de convertirse en optimista

“Optimista: Persona que viaja desde ningún lugar hacia la felicidad.”
-Mark Twain

Algunas personas son más optimistas por naturaleza, pero el optimismo no es un atributo estático. Es una elección sobre la que tenemos control. Todas las mañanas decidimos despertarnos gruñones o despertar con una perspectiva positiva. La investigación ha demostrado que, a largo plazo, las personas optimistas manejan mejor el estrés, se enferman con menos frecuencia, viven más tiempo y son más felices y más exitosas que sus contrapartes pesimistas.

La buena noticia es que todos podemos desarrollar habilidades para mejorar el optimismo. He aquí nueve ideas para comenzar:

1. Encuentra la oportunidad en cada dificultad.
“Optimista” es una palabra que aquí se refiere a una persona que se enfoca en lo positivo. Por ejemplo, si un optimista perdió su brazo izquierdo en un accidente de coche, podría decir con voz esperanzada: “Estoy vivo. Ya no tengo brazo izquierdo, pero tengo el derecho y sigo vivo.”

El optimismo no significa ignorar el problema por completo, sino que significa la comprensión de que los contratiempos son inevitables, a menudo temporales, y que tenemos habilidades y destrezas para combatir los desafíos a los que nos enfrentamos. Con lo que tratamos puede ser difícil, pero es importante mantener la esperanza y el pensamiento positivo acerca de un futuro más brillante. El optimismo inspirará el sentido de esperanza y la confianza que se necesita para sacar el máximo provecho de las oportunidades que existen. Recuerda, los más bellos arco iris vienen de la luz del sol después de una tormenta muy oscura.

2. Rodéate de gente positiva.
Solamente eres tan bueno como la compañía que tienes. Si estás rodeado de personas tristes, hay una alta probabilidad de que acabes por no sonreír. Haz que tu misión sea esquivar la negatividad. Rodéate de amigos en los que apoyarte que tengan perspectivas positivas. Como se suele decir; si quieres volar con las águilas, deja de salir con los patos.

El optimismo es un hábito aprendido y es positivamente contagioso. Rodéate de personas que te puedan infectar con positividad. Al mismo tiempo, pasa tu nuevo buen humor a un amigo o un desconocido con palabras y hechos (deja que alguien aparque su coche ahí o deja pasar a esa persona que sólo lleva unos pocos artículos en la cola del super). El simple acto de hacer algo bueno por los demás es un buen revulsivo emocional por sí mismo.

3. Regala amor, recibe amor, e invierte en amor.
Amor: Es la fuerza mayor del universo. Es un tesoro por el que la gente daría cualquier cosa, sin embargo, no cuesta nada darlo ni recibirlo. Hay una fuente sin fin, y puede extenderse a familia, amigos y desconocidos en cualquier momento. Aumenta la positividad y actúa como un escudo contra la negatividad. Perdona, cura, estimula e inspira.

Regala amor, recibe amor e invierte en amor todos los días. Porque cuando inviertes en tu amor, inviertes en tu vida.

4. Sé realista y espera altibajos.
Una base de realismo mantiene las cosas en perspectiva y ayuda a evitar situaciones desproporcionadas. Sólo porque seas optimista no significa que no vayas a tener días malos. Tendrás: esa es la realidad. La vida no es siempre de color de rosa.

Tratar de ser 100% positivo todo el tiempo es querer ser un océano en el que las olas sólo se levantan y nunca vienen abajo. Sin embargo, cuando reconocemos que la crecida y la caída de las olas son parte del mismo océano, somos capaces de dejar ir y estar en paz con las cosas tal como son.

En pocas palabras: prepárate para lo peor, pero espera lo mejor (lo primero te hace sensato y lo segundo, optimista).

5. Inspírate con una sonrisa y consejos positivos.
Si esperas lo peor, lo peor sucederá. Si dejas que las cosas te molesten, lo harán. Pero si sonríes, te sentirás mejor. Múltiples estudios han demostrado que poner una sonrisa alegre en tu cara puede desencadenar una parte de tu cerebro que efectivamente te hace sentir más feliz y con una perspectiva más optimista sobre el presente y el futuro.

Además, alimenta tu optimismo con consejos positivos. Escribe breves declaraciones que inspiren optimismo. Ponlos en aquellos lugares en los que los puedas encontrar todos los días, como en el espejo del cuarto de baño, en el interior de tu armario, o en el monitor del ordenador.

“Todo es posible.”
“Lleva una vida positiva.”
“Lo único que puedo controlar es mi actitud ante la vida.”
“Siempre tengo una elección.”
“Incluso el viaje más largo comienza con un solo paso.”
“Voy a ver el lado soleado de todo y voy a hacer que mi optimismo brille.”

6 . Trabaja en aquello que puedas controlar.
El pesimismo es poco práctico, ya que causa que pases tiempo pensando en cosas negativas que no han sucedido todavía, mientras que al mismo tiempo te impide hacer las cosas ahora. Pesimismo engendra indecisión. Es una pérdida de tiempo, y el tiempo es un recurso limitado que no puedes permitirte el lujo de desperdiciar. Cada minuto que pasamos preocupándonos por algo lo único que nos garantiza es que perderemos ese tiempo que tenemos para disfrutar lo que la vida nos ofrece.

¿La solución? Reconoce las cosas que no puedes controlar y no te conviertas en una víctima. Deja de pensar en lo que te está sucediendo y empieza a pensar en lo que puedes hacer para que sea mejor. Tienes que saber que casi siempre hay una opción. ¿Tu trabajo es un fastidio? Encuentra uno nuevo. ¿No puedes marcharte de vacaciones porque estás ahorrando dinero para tu jubilación? Pues celebra esas razones y recuerda que elegiste quedarte.

7. Haz un recuento de los hechos agradables.
Hay mucha bondad, mucha belleza y mucho amor en tu vida. Tienes muchas cosas que agradecer en este preciso instante y tan sólo una pequeña pausa en tu rutina es suficiente para apreciarlo. Hazla. Te ayudará a mejorar tu actitud y a olvidar los acontecimientos negativos.

Comienza un diario para sentirte bien. Compra un diario en blanco y llénalo de cosas que te hacen sonreír; como una foto de tu mascota o un cumplido que un amigo te hizo. Úsalo para hacer un seguimiento de tus logros y celebrar tus victorias. Pega cosas positivas en tu diario y ábrelo cada vez que te sientas mal.

8. Fíjate que en la vida nada es permanente.
La investigación ha demostrado que los optimistas y los pesimistas atribuyen las razones del éxito y el fracaso de otra manera. Los pesimistas tienden a atribuir los acontecimientos negativos a factores permanentes, personales y penetrantes. Los optimistas tienden a atribuir los acontecimientos negativos a factores no personales, no permanentes, y no penetrantes. “Permanentes” son factores que estarán con nosotros durante toda la vida; “personales” son factores que tienen relación con nosotros como individuos , y “penetrantes” son factores que penetran en otros ámbitos de nuestra vida y les afectan.

En pocas palabras: Nada es permanente. Por más buena o mala que sea la situación ahora, cambiará.

9. Céntrate en el presente.
Las personas a menudo se obsesionan con el pasado y el futuro. Pero la vida está sucediendo ahora mismo. No se puede aprender algo o recordar algo que está sucediendo ahora, si tu mente se ha quedado atascada en otro tiempo.

Se tarda unos ocho segundos de intensa concentración para introducir una nueva pieza de información en tu memoria a largo plazo. Así que no dejes que tu vida y tu mente se escabullan. En lugar de vivir en el pasado o de preocuparte por el futuro, practica vivir y sentir el momento presente. Recuerda, ahora mismo es el único momento garantizado para ti. Ahora mismo sucede la vida. No te la pierdas.

Coaching en 5 segundos

coaching-en-una-hoja

Extraído del blog de Alfonso Alcántara.

Cursos universitarios gratuitos online noviembre

No hay excusa para no formarse, a través de esta página (http://wwwhatsnew.com/2013/10/27/60-cursos-universitarios-online-y-gratuitos-que-inician-en-noviembre/) tendrás un montón de enlaces a cursos de formación online que diversas fundaciones ofertan este noviembre. Son cursos impartidos por personal universitario y tienen en común que todos ellos son gratuitos y, a menudo, ofrecen valiosas certificaciones en temas sociales, tecnólogicos y/o de comunicación.
Espero que sea de vuestro interés.

Guía “Rumbo al Empleo 2.0”

Gracias al blog de Víctor Candel nos hemos enterado de que ya ha salido la Guía Rumbo al Empleo 2.0. Una fantástica guía para conocer las formas en las que se puede plantear nuestro futuro profesional a través de las redes sociales, las diferentes plataformas que tenemos a nuestra disposición y la gestión correcta de nuestra identidad online.

Se puede descargar en su mismo blog a través de este enlace.

Resiliencia y desempleo

Oyendo las historias de las personas que se encuentran en búsqueda activa (o no) de empleo y observando la evolución de los diferentes casos, me ha venido a la mente ese concepto tan bonito que te inculcan la licenciatura de psicología: La Resiliencia.

La resiliencia es la capacidad que tenemos las personas para sobreponernos a un hecho traumático o potencialmente patógeno. Como muchos otros constructos psicológicos es un fenómeno multifactorial de difícil medición y cuantificación, y cuya definición requiere de grandes dosis de interpretación.

Pero no es mi intención dar aquí una lección teórica acerca de la resiliencia y sus posibles implicaciones con la naturaleza de la conducta humana. En primer lugar, no soy la persona más adecuada para hablar de ello. En segundo, creo tener algo más interesante que decir.

Juguemos a acercar la resiliencia a l@s desemplead@s.

En mis cuatro años como profesional de la orientación laboral he tenido el placer de ver diferentes trayectorias de personas en búsqueda de empleo. Ahora me dedico a hacer la retrospectiva clasificándolas como personas con más o menos resiliencia. Bajo un criterio totalmente subjetivo, claro está, puesto que en su momento no tomé las molestias necesarias para registrar el dato bajo un método “objetivo”. Sin embargo, para lo que hoy nos ocupa, tampoco va a ser necesario.

Lo que nos importa es visualizar bajo un nuevo enfoque, cuál ha sido la deriva de cada una de estas personas y qué resultados les ha producido. Me imagino cómo actuaría esa persona con un alto grado de resiliencia en un momento de búsqueda de empleo:

1. La “persona resiliente” no se autocompadece, reconoce su problemática, tiene la capacidad de identificarla, la define, analiza los sentimientos que le provoca, pero jamás se deja llevar por la situación. Interpone sus propias medidas.

2. La “persona resiliente” es proactiva. Tiene una actitud, planifica y genera una estrategia para mejorar su situación.

3. Nuestra heroína resiliente no tiene suficiente miedo ni vergüenza para pedir ayuda cuando cree que la necesita. Busca figuras referentes que le puedan ayudar a salir de la situación problemática en la que se encuentra.

4. Sí, ese es otro punto fundamental, y mi enfoque psicosocial no puede obviarlo. La “persona resiliente” tiene un entorno social facilitador. Y básicamente se rodea de personas optimistas. No se puede enfrentar ninguna problemática desde un punto de vista catastrofista, siempre hay que ir acompañado de perspectivas positivas. Sólo de este modo se visualizan las posibles salidas.

5. Ser optimista requiere pasar por encima de nuestros miedos. Es una cuestión de autoestima. Para fortalecerla hay que enfrentarse a aquello que nos bloquea. No se trata de hacer el kamikaze sobre todo aquello que nos pueda hacer daño, es algo más como “tener la actitud de vencedora sobre tu propio fracaso”. Eso, siempre refuerza la autoestima. Reconocer dónde se ha errado y prometerse que nunca más volverá a suceder. Establecer el plan para que así sea y llevarlo a cabo. Eso sube la moral. A cualquiera. Y eso hace la “persona resiliente” cuando está en búsqueda de empleo.

Creo que ha llegado un punto en el que soy capaz de reconocer a estas personas justo en el momento en el que se sientan frente a mí para demandar una orientación laboral. Se les reconoce tan sólo por la forma de mirar, de situarse, de gesticular. Son aquellas personas que actúan cómo si ya hubieran triunfado antes de hacerlo.

Y, efectivamente, acaban logrando sus propósitos. Haciendo un repaso histórico de sus casos me doy cuenta que todas ellas lo acabaron logrando. Y me pregunto: ¿Cómo se puede transferir la capacidad de resiliencia? ¿Cómo se puede contagiar a alguien de la actitud que esta capacidad supone?

El perpetuo estudiante

Tal y como dejé entrever en mi anterior y primerizo post, este blog en estos novicios textos seguramente no podrá ser otra cosa más que un tutorial acerca del proceso de creación del mismo. Esto es, una especie de diario de a bordo del viaje en el que me embarco a la hora de plasmar estas y otras líneas que irán vistiendo de ideas este espacio online.

Claro está que éste no será mi objetivo final y que no cabe acostumbrarse a esta dinámica, pero sí creo muy pertinente tomarlo como punto de partida. Y más cuando uno de los temas principales que pretendo abordar es la orientación laboral.

Sí, lo habéis adivinado, éste es un ejercicio más que realizo para mejorar mi empleabilidad.

Es un valor extendido y compartido por muchos, que el que predica con el ejemplo adquiere mayor credibilidad.

Pues bien, he aquí el ejemplo que hoy me gustaría predicar: me declaro eternamente estudiante. Sí, y lo hago sin vergüenza, sin tapujos. Lo confieso en Internet, para todo el mundo. Porque creo firmemente que es el único modo de conseguirlo.

El que desea aprender, tiene la predisposición para aprender. El que además se muestra a los demás como un ignorante que desea aprender, tendrá oportunidades reales de aprender.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que sencillamente no basta con querer, sino que hace falta actuar en consecuencia y el primer paso es mostrar tus debilidades a l@s demás, para que ell@s te puedan ayudar.

Hace no mucho leí en alguna pared de algún lugar la frase: “Si preguntas algo que no sabes, parecerás ignorante durante cinco minutos. Si no lo haces, lo serás durante toda la vida.”

Valga la sentencia como epitafio a recordar de este capítulo.

Combatir el síndrome de la página en blanco: El primer post

Qué difícil ese primer post.

Sobre todo cuando hace años que la pluma se ha secado y uno no sabe de donde sacar un nuevo tintero (sí, lo sé, esta frase puede tener lecturas erróneas, absténganse ;P)

A mi mente viene ese genial apunte que leí de Alfonso Alcántara (no sé bien si parafraseando a alguien, aunque perfectamente podría ser suya): “Antes de abrirte un blog, ábrete un Word!” Gran consejo para vencer el síndrome que me ataca. Y es como siempre se ha vencido. También lo dijo Machado con otras palabras algo más líricas: “Caminante no hay camino”. Y eso es lo que pretendo, caminar.

Caminar sobre asuntos tan sumamente dispares como, al fin y al cabo, entrelazados: la orientación laboral en el capitalismo globalizado en crisis, la sociedad de la información y las herramientas tecnológicas a nuestra disposición o a merced de nuestro sometimiento.

Y evidentemente, no será una aventura fácil. No lo es desde este primer e insulso post. Habrá que poner toda la carne en el asador y aderezarlo con las mejores especies posibles: con la lectura de los grandes. Y así he hecho para este primer post.

Desempolvando los apuntes del curso de Blogs que tuve el placer de recibir de parte del gran maestro y amigo Ramón Oromí. Sí señor@s, cómo podréis imaginar una de las principales conclusiones que se puede extraer de unos apuntes de tamaño profesional del ámbito no es otra que la siguiente: simplicidad = elegancia. Siempre ha sido así.

Hagámoslo fácil. Podemos 🙂